Casi cuatro décadas en medio de libros en la biblioteca Eduardo Carranza

A los 19 años inició su labor como bibliotecaria en la primera biblioteca pública municipal de Villavicencio, con un sueldo de 600 pesos. La capital del Meta era un pequeño pueblo.

Luis Fernando Charrupí B.
Especial para Llano Llanero

 

 

Una mujer, nacida en el departamento del Casanare e hija de boyacenses, fue testigo de gran parte del desarrollo de la ciudad de Villavicencio y tuvo en sus manos miles de libros, en los 35 años que laboró como bibliotecaria en la capital del Meta.
Se trata de Carmenza Figueredo Forero, la tercera de seis hermanos, quien se vio obligada a alejarse de la actividad que le dio sentido a su vida, el 31 de julio del año 2006, tras lograr pensionarse.
Su historia en ‘La Puerta del Llano’ ini¬ció al cumplir 12 años cuando sus padres la envían para que estudie el bachillerato en el Colegio de La Sabiduría. Al culminar su preparación, retornó el seno de su hogar. A los 19 años arribó de nuevo a Villavicencio en busca de mejores oportunidades; en los barrios Barzal y San Fernando, ubicó su domicilio.

En el año 1971 se vinculó laboralmente como bibliotecaria en la primera biblioteca pública de la ciudad, localizada, en esa época, en el sitio donde en este momento funciona la Asociación de Educadores del Meta, Adem, en el barrio San Isidro. Allí trabajó seis meses hasta cuando se creó la ‘Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán’ el 28 de agosto de ese año, luego de la gestión de la señora Maruja Hernández de Gil, su fundadora, y el apoyo del gobernador del Meta de ese periodo, Gabriel López. Por decisión de Maruja Hernández, Carmenza Figueredo es designada como la primera bibliotecaria de la Casa de la Cultura. Entre los estudiantes del colegio Caldas que atendió la casanareña, en las dos bibliotecas, se encontraba el actual gobernador del Meta, Alan Jara Urzola, a quien recuerda como un joven inquieto y formal. «Fue maravilloso desempeñar esta actividad en la Casa de la Cultura y nunca la consideré difícil. En algunas ocasiones me ofrecieron otros trabajos pero me negué a dejar la entidad».

La Casa de la Cultura abrió sus puertas por primera vez en una edificación de dos pisos, en el centro de la ciudad, donde funcionaba la Compañía Colombiana de Tabaco, con la biblioteca y la Escuela de Artes Miguel Ángel Martín. En el crecimiento de la entidad también fue valioso el apoyo de Monseñor Gregorio Garavito Jiménez. La primera directora de la institución fue Margarita Valencia de Villanueva.
De acuerdo con Figueredo, el centro de consulta bibliográfico comenzó con unos 1.000 libros que donaron Colcultura y la desaparecida biblioteca municipal. «La gente en ese ápoca estaba acostumbrada a leer, pero los que más acudían en busca de libros eran los estudiantes del colegio Caldas. Como era jovencita los muchachos eran mis amigos», expresó la exbibliotecaria.

En el año 1981, bajo la dirección Rosita Hoyos de Mejía, la entidad compró una casa en el barrio La Grama para la Escuela de Artes. En 1983, la ‘Casa de la Cultura Jorge Eliécer Gaitán’ se trasladó a la antigua sede de los gobernadores, en donde funciona todavía.
Esta villavicense por adopción enfatizó que fue muy hermoso trabajar como bibliotecaria porque le gustan los libros y se deleita leyendo. Agregó que las personas no se alcanzan a imaginar la delicia de laborar en un sitio como este, en medio de libros y periódicos.
«Para mí siempre fue maravilloso desempeñar esta actividad en la Casa de la Cultura y nunca la consideré difícil. En algunas ocasiones me ofrecieron otros trabajos pero me negué a dejar la entidad», dijo Carmenza Figueredo indicó que a nivel de comodidad, presentación y programación, la institución está en su mejor momento, pero destacó que le falta más material

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